Me han dicho que tengo los ojos grandes, pero no es así. Mi cara está en desequilibrio, tengo una nariz chata y una boca pequeña, mi abuelo se preguntaba cómo iba a poder comer con ella, pero pronto lo averigüé y superé las expectativas.
Los ojos están ahí como si nada, como si no supieran qué hacer con sus manos en una fiesta donde no conocen a nadie, separados por el puente de la nariz, cubiertos de minúsculas pestañas y rellenos de algo verde fangoso que no parpadea.
Mi cara es un desequilibrio. Gracias por las orejas mamá.
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