Carlos Sadness.
Apaga las luces del universo que voy a empezar a contarte los huesos y quiero que el cálculo sea imperfecto, que siempre nos quede un error milimétrico.
Y claro que la astronomía de tu anatomía se basa en unir los lunares con líneas. Parece mentira que el sol se ponga entre tus costillas. Mirando al cielo le pido un deseo a tus piernas de fuego, esas que queman mis dedos cuando te quito hasta los miedos, vamos a hacer que se pare el tiempo, la constelación del asiento trasero mientras se nubla el cielo, el sistema solar ilumina tu pelo.
Y hoy me sigues, tan perfecta, te seguiré tan rápidamente. Que dices que no duelen tus vértices, ya no sé por dónde viniste, que hoy me sigues, te seguiré.
Efímera, frágil viniste. A tragarme tus vértices.
Si fueras capáz de convercerme de que puedes durar una noche más, te esperaría toda la eternidad.
Pereza, luz que das, se consume solo con pestañear.
Efímera, frágil viniste. A tragarme tus vértices.
Sígueme, te seguiré, sígueme, te seguiré.
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